Imagen blanca de la endometriosis sobre un fondo azul - Saba

La mayoría de las mujeres habrá escuchado hablar de la endometriosis, pero ¿qué es realmente?

Bueno, es una afección dolorosa en la que el tejido en el cuerpo que actúa como el endometrio (el revestimiento del útero) está fuera de la cavidad del útero. Básicamente, el tejido está en algún lugar donde no debería estar. Puede terminar en los ovarios o en las trompas de falopio, adentro del revestimiento del abdomen o incluso en el intestino o vejiga. La endometriosis afecta a aproximadamente 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva, lo que equivale a 176 millones de mujeres en el mundo [1].

Los síntomas de la endometriosis incluyen dolor pélvico y abdominal y períodos menstruales dolorosos y abundantes. Hay ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de producir endometriosis. Como un antecedente de infección pélvica. O tener una afección médica que impide el pasaje normal para que el flujo menstrual salga del organismo. O un antecedente de endometriosis entre las mujeres de la familia, como tu madre, una tía o hermana [2].

La endometriosis puede ser muy dolorosa. Cuando el cuerpo intenta eliminar el tejido que se encuentra fuera de lugar durante el proceso de menstruación, no tiene dónde ir. Está en el lugar equivocado y esto puede derivar en inflamación y dolor, a veces dolores muy fuertes. En algunos casos termina en cicatrices o quistes.

Lamentablemente, la endometriosis también es una enfermedad crónica, lo que significa que dura mucho tiempo. Pero existen formas para manejarla y que puedas seguir adelante con tu vida. Si reconoces los síntomas y sospechas que tienes esta afección, pide una consulta con tu médico o ginecólogo para informarte un poco más. Ellos buscarán las formas de aliviar tu dolor y ayudarte a lidiar con los síntomas.

Con respecto a las causas de la endometriosis, existen varias teorías. Como la menstruación retrógrada. Que es sangre menstrual que contiene células del endometrio que vuelven hacia las trompas de falopio, luego hacia la cavidad pélvica, en vez de que tu cuerpo las elimine. Estas células se pegan a las paredes pélvicas y a los órganos donde crecen y continúan engrosándose y sangran durante cada ciclo menstrual. Entre otras razones posibles se encuentran la genética y determinadas toxinas del ambiente [3].

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